El entorno geopolítico contemporáneo atraviesa transformaciones estructurales que inciden directamente en el ejercicio profesional del periodismo y la comunicación. La información se ha consolidado como factor de poder; la inteligencia artificial redefine los procesos comunicativos; la desinformación afecta la calidad del debate público; y la libertad de prensa enfrenta desafíos regulatorios y tecnológicos crecientes.
En ese contexto, una entidad deontológica de periodistas y comunicadores no puede limitar su acción a una función corporativa interna. Está llamada a custodiar principios éticos, promover estándares profesionales y participar activamente en los espacios donde se debaten y definen marcos normativos que inciden en el ejercicio responsable del periodismo y la comunicación.











